Muchas empresas creen que tener instalado un GPS en sus vehículos significa que ya tienen el control de su operación.
Después de todo, pueden abrir un mapa, localizar una unidad y conocer la ruta que siguió durante el día.
Muchas empresas creen que tener instalado un GPS en sus vehículos significa que ya tienen el control de su operación.
Después de todo, pueden abrir un mapa, localizar una unidad y conocer la ruta que siguió durante el día.
Tener una flotilla operando todos los días no garantiza que sea rentable.
En muchas empresas las pérdidas económicas ocurren poco a poco: unos litros de combustible aquí, algunos minutos de ralentí allá, rutas más largas de lo necesario o mantenimientos que llegan demasiado tarde.
Administrar una flotilla implica mucho más que saber dónde están los vehículos. Cada día se generan cientos o miles de datos que, si se interpretan correctamente, permiten reducir costos, mejorar la productividad y detectar problemas antes de que afecten la operación.
Cuando una empresa analiza sus gastos de combustible normalmente observa el total consumido durante el mes. Sin embargo, pocas veces se pregunta cuánto de ese combustible realmente se utilizó para operar y cuánto terminó perdiéndose por fugas, extracciones o cargas irregulares.
El robo de combustible no siempre ocurre de forma evidente. Muchas veces aparece como pequeñas diferencias, consumos fuera de lo normal o cargas que no coinciden con lo esperado.
El problema es que, cuando una empresa se da cuenta, la pérdida ya se acumuló durante días, semanas o incluso meses.