Cuando un vehículo está detenido pero el motor sigue encendido, muchas empresas lo consideran algo normal.
Sin embargo, detrás de esos minutos aparentemente inofensivos se esconden costos que impactan directamente la rentabilidad de la operación.
Cuando un vehículo está detenido pero el motor sigue encendido, muchas empresas lo consideran algo normal.
Sin embargo, detrás de esos minutos aparentemente inofensivos se esconden costos que impactan directamente la rentabilidad de la operación.
El combustible suele representar uno de los gastos más importantes dentro de una flotilla. Sin embargo, en muchas empresas sigue siendo uno de los recursos menos controlados.
Si no sabes exactamente cuánto combustible entra a un tanque, cuánto sale, cuánto consume una unidad o cuál es su rendimiento real, estás tomando decisiones a ciegas.
Cuando una empresa crece, también crecen los retos de supervisión. Lo que antes era un solo cuarto frío puede convertirse en múltiples cámaras de refrigeración distribuidas en diferentes sucursales, centros de distribución o plantas de producción.
En un cuarto frío, unos cuantos grados pueden hacer la diferencia entre conservar un producto correctamente… o perder mercancía, calidad y dinero.
Muchas empresas todavía descubren problemas demasiado tarde: cuando la temperatura ya salió de rango, cuando un equipo falló o cuando el producto ya se vio afectado.
Muchas empresas ya cuentan con GPS en sus unidades, pero aun así siguen enfrentando problemas de combustible, tiempos muertos, malos hábitos de conducción y costos operativos elevados.
El problema es que conocer la ubicación de una unidad no siempre significa tener control real de la operación. Saber dónde está un vehículo es importante… pero entender cómo está funcionando es lo que realmente hace la diferencia.