La mayoría de las flotillas no pierde dinero por una sola cosa… lo pierde en pequeños detalles todos los días. Consumo excesivo de combustible, rutas ineficientes, tiempos muertos, malas prácticas de conducción y decisiones tomadas sin información real.
El problema es que muchas de estas pérdidas parecen normales dentro de la operación. Se vuelven parte del día a día hasta que comienzan a impactar directamente en la rentabilidad.